martes, 27 de septiembre de 2011

Pastel de zanahorias y bacon

¡¡Madre mía!! Este mes está siendo más ajetreado de lo habitual, y eso que es el primero en muchos años que no estoy trabajando fuera de casa, por desgracia :-( A ver si termino de organizarme las rutinas y las faenas del hogar porque no llego a tiempo a nada, y tengo la blogosfera bastante abandonada.
Fruto de este ajetreo, los despistes no han tardado en llegar. El sábado pasado fui a comprar los ingredientes para una receta, entre ellos, zanahorias; llevaba tanta prisa que cogí una bolsa envasada casi sin mirarla, la metí en el carro con el resto de ingredientes y pasé por caja como las balas. Cuando llegué a casa, me puse a hacer la receta en cuestión, y me di cuenta de que sólo necesitaba una zanahoria; en la bolsa quedaban, al menos, una decena más. Miré entonces detenidamente la bolsa de estas hortalizas, y comprobé que había comprado un kilo de las mismas. A lo sumo, la zanahoria empleada en la receta que me ocupaba aquel día debía pesar 100 gramos... y pensé: ¿qué voy a hacer ahora con tantísimas zanahorias? Quise pensar rápido pero me bloqueé y no fui capaz, tenía otras muchas cosas que hacer que me impedían concentrarme.
Esta tarde, mientras las triprincesas estaban en la guardería, estuve ordenando mis libros, fascículos y revistas de cocina. Aproveché para colocar en su fichero las dos últimas entregas de la colección "Cocina en fichas: menús y recetas para todo el año" , que vengo adquiriendo desde el año pasado bimensualmente con el Círculo de Lectores, y que tenía aún guardadas con el precinto. Fue entonces cuando, casualmente, encontré la receta que os traigo ahora, parecía que estuviera hecha para mí. Y antes de darme cuenta, ya tenía el delantal puesto y había colocado sobre la encimera todos los ingredientes (incluídas las zanahorias sobrantes del sábado, que milagrosamente aún conservaban buen aspecto), y los accesorios necesarios para la elaboración de este rico pastel, que aunque en la receta original se hace al baño María en el horno, yo he preferido hacerlo en mi FussionCook, que es mucho más rápida y cómoda de usar. A continuación os dejo la receta, espero que os guste:


PASTEL DE ZANAHORIAS Y BACON


* Ingredientes:

- 500 gramos de zanahorias.
- 1 cebolla.
- 50 gramos de mantequilla.
- Una cucharada de aceite.
- 100 gramos de bacon en daditos.
- 3 huevos.
- 100 ml de nata líquida para cocinar.
- Sal al gusto.
- Comino en polvo al gusto.


* Modo de elaboración:

1) Pelar las zanahorias y cortarlas en rodajas finas (yo lo hice en un momento con mi Moulinex Fresh Express, cada día estoy más contenta de tenerlo, ¡¡me ahorra muchísimo trabajo y es facilísimo de usar!!). Pelar la cebolla y cortarla en juliana. Rehogar ambas hortalizas con la mantequilla y el aceite a fuego medio durante aproximadamente 20 minutos.
2) Triturar las hortalizas en la Thermomix 10 segundos a velocidad progresiva 5-7-9. Reservar.
3) Batir en un bol los huevos junto a la nata. Incorporar al puré de hortalizas reservado anteriormente.
4) Añadir a la mezcla el bacon. Remover con una espátula para su homogénea distribución.
5) Engrasar un molde con tapa y verter en él la crema resultante de los pasos anteriores. Poner en la cubeta de la FussionCook tres medidas de agua (del vaso medidor), introducir el molde bien tapado, tapar la olla y programar 30 minutos en Menú Manual a 160ºC.
6) Cuando acabe el programa, dejar enfriar el molde en la nevera, durante unas 5-6 horas antes de servir para que el pastel se termine de cuajar bien. Yo no hice bien este paso y, aunque no quedó mal, pienso que le faltaba algo de consistencia.

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Ha sido nuestra cena de hoy; nos ha encantado, éramos tres para cenar y no hemos dejado ni las migas. Es una de las poquísimas recetas que he hecho hasta ahora en la que se nota la presencia de ABSOLUTAMENTE TODOS los ingredientes, en su justa medida, sin que uno predomine sobre otro ni "enmascare" a los demás; el bacon le da un sabor ahumado riquísimo, y el comino, un toque final delicioso. Creo que esta receta se va a convertir en una de las habituales de mi cocina.
Bien pues, me despido, deseando que estéis teniendo una semana estupenda. ¡¡Besitos múltiples a tod@SSS!!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Tarta-mousse de Nutella

El viernes de la semana pasada fue el cumpleaños de mi amiga Blanca, aunque fue anoche cuando lo celebramos con una cenita en casa. Siempre que Blanca y Emilio, su novio, vienen a comer o cenar, me gusta preparar un postre original para sorprenderles, y esta vez, máxime cuando teníamos que celebrar algo, quería que fuera aún más especial. Así que rastreé todos los blogs de cocina que sigo, los foros, etc., hasta que me encontré ante la receta de esta fabulosa tarta, que, aunque parece ser que es bastante popular por la blogosfera, yo aún no la conocía.

La Nutella me encanta. ¿A quién no? Untada sobre pan o a cucharadas, es un placer adulto (y una bomba calórica, dicho sea de paso). Mi mente no alcanzaba a imaginar cuán delicioso sería un postre que la llevase como ingrediente principal, así que decidí ponerme manos a la obra y descubrirlo por mis propios medios. A continuación tenéis la receta:


TARTA-MOUSSE DE NUTELLA (basada en la receta de Cucharadepalo.net ).


* Ingredientes:

a) Para la base:

- 1 plancha de bizcocho redonda (se me echó el tiempo encima, así que la compré en el supermercado).


b) Para la mousse:

- 400 ml de nata.
- 100 gramos de leche.
- 200 gramos de Nutella.
- 50 gramos de chocolate fondant para postres.
- Las tres cuartas partes de un sobre de gelatina neutra.
- 2 claras de huevo.
- Una cucharadita de cremor tártaro.


c) Para la cobertura:

- 100 gramos de nata.
- 100 gramos de chocolate para postres.
- 30 gramos de mantequilla.


* Modo de elaboración:



a) Preparación de la base:

1) Poner en la base de un molde desmontable la plancha de bizcocho. Si es preciso, cortar hasta que se ajuste a la medida del molde. Reservar.


b) Preparación de la mousse:


1) Montar la nata. Como a mí nunca se me ha terminado de quedar bien en la Thermomix, lo hice con mi nuevo SpeedyChef de Tupperware, y en un momento tenía la nata montada en su punto. Una vez montada, reservar en un recipiente hermético en la nevera.
2) Introducir en el vaso de la Thermomix la leche y calentarla 2 minutos a 70º en velocidad 2.
3) Añadir la Nutella y el chocolate y mezclar 30 segundos a velocidad 3, y a continuación, 10 segundos a velocidad progresiva 6-7.
4) Incorporar la gelatina y mezclar 10 segundos a velocidad 4, hasta que esté todo perfectamente integrado. Reservar la mezcla.
5) Montar las claras a punto de nieve, para ello introducirlas con una cucharadita de cremor tártaro en el SpeedyChef y batir hasta que veamos que al darle la vuelta al recipiente no se caen. 6) Mezclar la nata y la mezcla de Nutella con movimientos envolventes hasta que obtengamos una mezcla homogénea. Añadir a continuación las claras montadas del mismo modo.
7) Introducir la mezcla en la nevera y dejar refrigerar durante, al menos, 12 horas.


c) Preparación de la cobertura:




1) Calentar la nata 3 minutos a 80º en velocidad 2.
2) Añadir el chocolate y la mantequilla y programar 10 segundos a velocidad 3, luego otros 10 en velocidad 5, y finalmente 10 segundos en velocidad 7. Una vez esté listo, verter con cuidado sobre la mousse, que ya llevará refrigerada un mínimo de 12 horas (importantísimo esto) e introducir en la nevera unas 3-4 horas.
3) A la hora de servir, desmoldar con cuidado y decorar al gusto (en este caso, elegí unas flores de Dr. Oetker que compré en Iceland).



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¿Os ha gustado? Eso espero. Os invito a probar la receta porque es digna de saborear, son impresionantes la combinación de texturas de las distintas capas y el intenso sabor a chocolate.

Quedando a la espera de vuestros comentarios, me despido. ¡¡Besitos múltiples a tod@sss!!

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Reto nº 8 "One for All": Frozen Yogurt (helado de yogur)

El último descubrimiento, aunque no menos importante, del maravilloso verano de 2011, fue el Frozen Yogurt. Hacía tiempo que me llamaban la atención las numerosas franquicias que hay ahora por todas partes vendiendo esta delicia, pero no sé por qué, no terminaba de animarme a probarlo. Supongo que existe un momento para cada cosa y ese momento no tenía que llegar a mi vida hasta mediados de Agosto, en una noche calurosa en buena compañía en El Arenal de Jávea.

Y, como me pasa últimamente cada vez que pruebo algo nuevo que me gusta, aquella noche pensé: seguro que en Internet puedo encontrar la receta. Al llegar a casa, me puse a buscarla y ahí estaba, esperándome, en Manulechef.com . Y la guardé en Favoritos para hacerla cuando volviera a Valencia, que es donde tengo todo lo necesario para mis tareas culinarias.

Días más tarde, me llegaba al e-mail la propuesta para el reto "One for All" para este mes. En esta ocasión la retadora ha sido Tamara, conocida en la blogosfera como la señorita Mandarina, quien nos propuso que hiciéramos helado, no importaba de qué sabor. Así que de repente me encontré con una ocasión perfecta para realizar este Frozen Yogurt, así como para estrenar la heladera que me compré en Lidl en Junio, y que no había tenido ocasión de usar al no parar prácticamente en casa desde que me dieron las vacaciones.


Sin más dilación, a continuación os dejo la receta:



FROZEN YOGURT


* Ingredientes:

- 60 gramos de azúcar blanco.

- Una cucharada de azúcar vainillado.

- 40 gramos de azúcar invertido (yo lo hice con Thermomix, siguiendo la receta que en su día compartió Carmela).

- 7 yogures griegos azucarados.


*Modo de elaboración (con Thermomix y heladera):

1) Introducir en el vaso de la Thermomix el azúcar blanco y el azúcar vainillado. Programar 10 segundos a velocidad progresiva 5-7-9.

2) Añadir el azúcar invertido y los yogures, y programar 15 segundos a velocidad 5. Reservar la mezcla una hora en el frigorífico.

3) Poner la heladera en funcionamiento y verter por el bocal de la misma la mezcla reservada. Dejar a la máquina batir la mezcla hasta que veamos que alcanza una consistencia cremosa. Yo la he tenido 35 minutos en funcionamiento, pero supongo que eso depende de cada heladera.

4) Una vez la mezcla tenga la consistencia deseada, parar la máquina y verter el contenido en un recipiente hermético. Introducir en el congelador durante al menos 3 horas (yo lo he tenido 5).

5) Sacar del congelador diez minutos antes de servirlo para que se temple.

6) Servir junto a los toppings que más nos gusten, en este caso, yo lo he acompañado de sirope de chocolate y bolitas de anís de colores.


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Nunca había probado un helado tan cremoso y sabroso como este. Tiene una textura maravillosa. Y cuenta con la ventaja de que, como lo puedes combinar con distintos tipos de toppings (siropes, frutos secos, dulce de leche, fruta...), es prácticamente imposible cansarte de comerlo, pues le puedes ir variando el sabor final.

Espero que os guste la receta, y os animo a ver los helados que han hecho mis compañeras en el reto "One for All" nº 8: Adela, Bárbara, Ruth, Bea, Maleka, Titi, Tamara y Natalia.

Este fin de semana hago mi última escapada veraniega, me voy a mi pueblo a disfrutar de las fiestas patronales, y como cuando salgo de viaje con las triprincesas tengo que llevarme la casa a cuestas como los caracoles, voy a estar más que liada con los preparativos. Con esto os vengo a decir que es más que probable que no vuelva a publicar hasta la semana que viene, así que aprovecharé esta entrada para desearos un feliz y dulce fin de semana. ¡¡Besitos múltiples a tod@sss!!

jueves, 8 de septiembre de 2011

Ragut de cerdo con leche de coco



En la entrada anterior, os comentaba que habían sido varios los grandes descubrimientos de este verano. En esta entrada aprovecharé para hablaros de otro más de ellos, que en sí comprende varios a la vez, y cuyo nombre es Tupperware.

Bajo ese nombre siempre se han conocido los recipientes herméticos destinados a conservar alimentos, fuesen comprados indistintamente en unos grandes almacenes o en una tienda multiprecios, pero la verdad es que este concepto abarca muchas cosas más. Para comenzar, diré que he adquirido varios recipientes herméticos de esta marca este verano, y la manera en que conservan los alimentos nada tiene que ver con los que hasta ahora tenía, en estos recipientes se conservan con mejor aspecto y frescura durante más tiempo, puesto que los materiales con que están hechos son de alta calidad. Para seguir, es conveniente que sepáis que Tupperware además ofrece en su catálogo un amplio abanico de productos destinados a facilitar las labores culinarias del día a día, así como recipientes específicos para cocinar, uno de ellos, con el que he hecho la receta de hoy.

Hasta ahora, como la inmensa mayoría de los mortales, yo empleaba mi microondas para calentar y descongelar. Una pena que a un electrodoméstico de ese coste y esas características se le diese un uso tan precario. Fue en las clases que Mari Rubio, demostradora de Tupperware y vecina mía en la urbanización donde veraneo, nos dio este verano a varias vecinas amantes de la cocina, donde me di cuenta de que, con un buen microondas y buenos recipientes e instrumentos para cocinar en él, tienes infinitas posibilidades de hacer comidas rápidas y sanas en tu cocina. Esto fue lo que me motivó a adquirir Microplús, que no sólo sirve para cocinar en el microondas, sino que además tiene una tapa hermética para poder conservar a la perfección en el frigorífico o el congelador las sobras de lo que hayas cocinado en él.

Esta noche estaba cansada tras un día agotador de correr de aquí para allá, y no me apetecía esforzarme mucho para realizar la cena. Ya hacía días que tenía ganas de estrenar mi nuevo cacharro, y entonces recordé que había marcado en el libro "Cocinar en el microondas con Microplús" una receta de carne con una pinta buenísima, que, como ya habréis deducido, es la que os traigo hoy. Esta carne tiene un sabor especiado muy rico, y queda muy tierna y jugosa. Sin más preámbulos, a continuación os pondré la receta:


RAGUT DE CERDO CON LECHE DE COCO


* Ingredientes:

- 1 kilo de ragut de cerdo troceado.
- 400 gramos de tomate triturado.
- 140 ml de leche de coco.
- El zumo de medio limón.
- 25 gramos de curry.
- Sal y pimienta al gusto.


* Modo de elaboración:

1) Trocear la carne y ponerla en el Microplús. Salpimentar y reservar.
2) En un bol verter el resto de ingredientes y mezclar bien con la ayuda de unas varillas. Una vez tengamos una mezcla homogénea, verterla sobre la carne, tapar el Microplús e introducir en el microondas durante 10 minutos a 750 vatios.
3) Cuando acabe el tiempo, abrir el recipiente, remover el contenido, taparlo nuevamente y volver a poner en el microondas otros 5 minutos con la misma potencia que en el paso 2.
4) Si al concluir el paso 3 observásemos que la carne está aún un pelín cruda (como ha sido en mi caso, pero eso, entiendo yo, depende de cada microondas), programar de 2 en 2 minutos a 750 vatios, comprobando la dureza y color de la carne cada vez que se acabe el programa.
5) Una vez la receta esté en su punto, dejarla reposar 5 minutos antes de servir.


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Así pues, hoy ha sido la primera vez que he cocinado como tal en el microondas, pero os garantizo que no será la ultima. Es muy rápido, muy cómodo y muy sano, y además, apenas se ensucian cacharros, con lo que yo sólo le veo ventajas.
Antes de despedirme, quisiera aclararos que no me llevo comisiones por promocionar a la marca Tupperware en esta entrada (aunque si me las ofrecieran tras leer esta entrada las acogería de muy buen grado, jejejejeje), es que cuando algún producto o accesorio me va bien me gusta hacerlo saber, y los productos de esta marca, que no son pocos los que he adquirido, están siéndome de gran utilidad y provecho en mi cocina, por tanto, os recomiendo que echéis un vistazo a su catálogo, no tiene desperdicio alguno.
Sin más, os deseo un feliz fin de semana. ¡¡Besitos múltiples a tod@sss!!

lunes, 5 de septiembre de 2011

Tarta de piruletas

¡¡Al fin estoy de vuelta!! Pese a que lo he pasado fenomenal en mis vacaciones, descansando, disfrutando del buen tiempo, del sol, de la playa y de la piscina, todo ello con la agradabilísima compañía de mis triprincesas, ya tenía ganas de retomar mis rutinas, volver a casa, y meterme en la cocina a innovar y experimentar.

La receta que os traigo hoy es una de las pocas recetas más "elaboradas", por decirlo de alguna manera, que he hecho este verano. La encontré en el blog de Tito, que ha sido uno de los grandes descubrimientos del verano (que no han sido pocos, ya os los iré contando todos). La receta me pareció original, apetitosa, y nada complicada de realizar; me enamoré de esta tarta desde el momento en que la vi por primera vez, y ansiaba encontrar una ocasión para poder ponerme manos a la obra y elaborarla.

Semanas más tarde, quedé con mis amigos Blanca y Emilio, de los que ya os hablé cuando publiqué la receta del flan de galletas Oreo; vinieron a pasar el día a nuestro lado en el apartamento de la playa, y decidí poner todo mi empeño en ser una excelente anfitriona con mis invitados, cometido difícil si bien tenemos en cuenta que todos mis robots, moldes, y demás artilugios de cocina los tenía aquí en Valencia, lo cual me limitaba bastante las opciones. Pero entonces recordé las ganas que tenía de elaborar esta receta, y lo tuve claro: era el momento ideal para hacerla. Disfruté como una niña elaborándola con mis escasos medios, y me quedé muy contenta con el resultado, pero, sobretodo, de ver a mis invitados relamerse con la tarta y deshacerse en elogios con la misma. A continuación os pongo la receta tal y como la hice yo, dejando claro que yo doblé los ingredientes de la receta original, puesto que había hablado de esta maravillosa tarta con varias vecinas mías del apartamento, y cuando al fin me dispuse a hacerla, prometí llevarles un trozo, y claro, no quería que escaseara, sino que todo el mundo se saciase con ella, jejeje. Así mismo, introduje algunos otros pequeños cambios sin importancia, cambié el tipo de gelatina neutra y el tipo de nata empleadas por las que yo pude tener a mi alcance. Sin más preámbulos, aquí la tenéis:


TARTA DE PIRULETAS


* Ingredientes:

a) Para la base:

- 2 rulos de galletas tostadas.

- 150 gramos de mantequilla.

- 1 chorrito de leche.


b) Para la tarta:

- 2 sobres de gelatina neutra Royal.

- 2 yogures griegos azucarados.

- 2 medidas de azúcar (tomando como medida el vaso de uno de los yogures).

- 10 piruletas.

- 100 ml de agua.

- 60 ml de licor de piruletas (de venta en Carrefour).

- 700 ml de nata para montar.


* Modo de elaboración:

a) De la base:

1) Triturar las galletas (ante la carencia de Thermomix, lo hice manualmente con un rodillo de cocina, directamente sobre la encimera bien limpita, fue un trabajazo, pero me encantó el resultado) y verterlas en un bol.
2) Derretir la mantequilla en el microondas y añadir a las galletas trituradas y el chorrito de leche. Remover concienzudamente para que quede una masa bien ligada.
3) Verter la mezcla resultante en el molde desmontable que vayamos a emplear, y dejar enfriar en el congelador.


b) De la tarta:

1) Verter el agua en un cazo y ponerla a calentar a fuego medio. Retirar el palo a las piruletas y añadirlas hechas añicos al agua, dejando que se disuelvan por completo.
2) Una vez se hayan disuelto las piruletas, añadir los 2 sobres de gelatina neutra y remover para que se disuelvan. Reservar.
3) Mezclar con varillas en un bol los yogures, el azúcar y el licor de piruleta.
4) Añadir al bol la mezcla de gelatina, agua y piruletas que teníamos reservada, removiendo bien para que se homgeneice la mezcla.
5) Montar la nata hasta que quede bien dura (yo no tuve más remedio que comprar nata montada y añadirla, puesto que allí no tenía medios para montarla) y añadir con movimientos envolventes a la mezcla anterior, hasta que obtengamos una crema de color rosa chicle (ya son varios los postres que he hecho de este color, a este paso les tendré que crear una etiqueta propia, jejejejeje).
6) Verter la mezcla en el molde y dejar enfriar de un día para otro. Yo la dejé 6 horas en el congelador, y otras 12 (hasta que la serví) en la nevera. Suelo enfriar así todas las tartas de este estilo, y me gusta mucho cómo cuajan, es un consejo que me dio mi presentadora de Thermomix y hasta ahora me ha ido fenomenal.
7) Desmoldar un rato antes de servir, y decorar al gusto, yo, como podéis ver, empleé para ello piruletas, sprinkles con forma de corazón y frambuesas de gominolas.

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Especial mención merece el sabor de esta tarta. Es un sabor dulce intenso, aterciopelado, que casi sin darnos cuenta nos transporta a la niñez, aunque el licor le da ese toque de "placer adulto". Un manjar digno de un banquete de reyes. Deseando estoy de encontrarme con otra ocasion en la que pueda hacerlo.

Espero que os haya gustado esta entrada, y os deseo una feliz y dulce vuelta al cole, a vuestros trabajos en caso de tenerlos, y a vuestras cocinas virtuales, en las que espero poder ir entrando poco a poco a ponerme al día a lo largo de esta semana. ¡¡Besitos múltiples para tod@sss!!

jueves, 14 de julio de 2011

Reto nº 6 "One for All": Giant Pink Lady Cupcake

Este mes, la receta para la propuesta mensual del reto "One for All", en el que llevo participando ya cuatro meses, me tocaba elegirla a mí. No sabía muy bien qué receta proponer a mis compañeras de reto, puesto que a fin de cuentas yo sólo me estoy iniciando en esto de la repostería, pero en "One for All" me codeo con chicas que saben mucho sobre repostería y que hacen auténticas maravillas en este campo del mundo culinario, y quería estar a la altura. Revisé mi lista de Favoritos, donde guardo todas aquellas recetas que me han gustado en otros blogs y que me gustaría poder hacer algún día, y cuando me hallé de nuevo ante los Pink Lady Cupcakes que encontré a finales de Mayo en "El rincón de Bea" supe que la receta escogida debía ser esa, primero, por originalidad, y segundo, por ese color rosa que me chifla y que predomina en muchos de los postres que he publicado en el blog (véanse el Strawberry Angel Food Cake y el Pudding "Cursi" de Panteras Rosas, por ejemplo).


Esta receta la he hecho junto a mi amiga Elisa. Ya os hablé de ella en la primera entrada del blog, así que ya sabéis que además de amigas, somos vecinas en nuestro lugar de veraneo. Pues bien, esta semana estuve pasando unos días en el apartamento, y coincidí allí con ella. Este año hemos quedado muchas veces en Valencia a comer y a pasear con nuestr@s peques, y ha ido siguiendo la evolución del blog y de mis aficiones culinarias, así que a los pocos días de llegar, hablamos de cocinar algo juntas. Yo le propuse la realización de esta receta, y a ella le entusiasmó la idea.

El sábado pasado fui a comprar los ingredientes para hacer esta receta y, de regreso a casa, pasé por el supermercado Iceland a echar un vistazo. En su blog, Bea siempre habla maravillas de este sitio, y además, Cynthia, con quien he coincidido en la playa estos días y me ha parecido encantadora, me había dicho que tenían muchas cosas para repostería, así que era delito que teniendo uno relativamente cerca de mi apartamento no me hubiera pasado aún por allí. No había comprado papeles para cupcakes por si acaso los encontraba allí decorados de manera original, pero encontré algo mucho mejor:







Este molde es para realizar un cupcake gigante, de un tamaño 25 veces mayor que un cupcake convencional. Se hornea por una parte la base y por otra el copete, y luego se monta para formar el giant cupcake. Inmediatamente, se me encendió la bombilla: ¿y si en vez de hacer Pink Lady Cupcakes, hago un único Giant Pink Lady Cupcake? Pensé que no sería mala idea, y cargué el molde en mi carro sin pensármelo dos veces. No era barato, pero bueno, quienes tenéis esta afición sabéis tan bien como yo que es un hobbie caro, tanto por ingredientes, como por moldes y accesorios para elaborar las recetas. Compré, además, buttercream de Betty Crocker, y un montón de elementos decorativos comestibles, que no había visto jamás en otros sitios. Resultado: fui sólo a echar un vistazo y salí con el carro lleno, jejejejejeje. Suele pasar, ¿no?

Y el lunes, llegó el día. Después de comer, nos juntamos en su casa para hacer la receta, dado que ella sí tenía la Thermomix en el apartamento, y yo no. No me costó mucho adaptar la receta de Bea a mi máquina, es más, lo hice sobre la marcha. Tripliqué los ingredientes para poder tener suficiente masa para rellenar el molde... y me sobró una poquita, pero la horneamos también en un molde básico, jijijiji. Sin más preámbulos, a continuación tenéis la receta:




GIANT PINK LADY CUPCAKE


* Ingredientes:



- 450 gramos de harina para repostería.
- 255 gramos de mantequilla a temperatura ambiente.
- 525 gramos de azúcar.
- 16 gramos de levadura (un sobre).
- Una pizca de sal.
- 510 gramos de frambuesas.
- 9 claras pasteurizadas (un bote de Mercadona).
- 120 ml de leche.


- Buttercream (para decorar).


- Perlas comestibles y/o sprinkles para decorar (a gusto del consumidor).


* Modo de elaboración (con Thermomix):





0) Precalentar el horno a 170ºC (como en el horno de mi amiga sólo se podía programar en intervalos de 50, lo programamos a 200ºC).

1) Poner en el vaso de la Thermomix el azúcar, la harina, la sal y la levadura. Programar 30 segundos a velocidad 5, y, a continuación, 30 segundos a velocidad 10. Reservar.

2) Poner en el vaso las frambuesas y triturar 30 segundos a velocidad progresiva 5-7-9, hasta que veamos que hemos obtenido un puré.

3) Añadir la mantequilla cortada en cuadraditos. Programar sin tiempo la máquina a velocidad 3 y 1/2 e ir añadiendo cucharadas de la mezcla de azúcar, harina, sal y levadura reservada, en intervalos de entre 10 y 15 segundos. Una vez hayamos acabado de introducir la mezcla, si vemos que no se ha mezclado bien (que por la densidad y cantidad de ingredientes será lo más probable), subir a velocidad 6 y dejarla que funcione un par de minutos.

4) Mientras que la máquina termina de batir la mezcla anterior, batir sin excesivo brío en un bol las claras con la leche, hasta que quede una mezcla homogénea.

5) Una vez haya acabado el programa, añadimos un tercio de la mezcla de claras y leche, y programamos 30 segundos a velocidad 5. Añadir otro tercio y volver a programar igual. Añadir el tercio restante y programar de la misma manera.

6) Introducir la mezcla en el molde, que previamente se habrá engrasado con aceite de girasol. Introducir el molde en el horno, y dejar que se hornee hasta que, cuando le pinchemos con un palito largo sobre varios puntos, éste salga completamente limpio. Sacar y dejar enfriar antes de desmoldar.

7) Rellenar el giant cupcake con buttercream, para que se quede bien pegado el copete. Untar de buttercream el copete y decorar al gusto.





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Os gusta cómo nos quedó? La verdad es que yo estoy contentísima con el resultado, porque entre que la receta era novedosa, que la adaptación a la Thermomix era de cosecha propia y que era la primera vez que utilizaba ese molde, tenía mis dudas sobre cómo quedaría, así que me siento muy orgullosa, la verdad.

Pero lo mejor no quedó aquí. Lo mejor fue cuando cortamos el giant cupcake... ¡¡oooooohhhhhh!!


A simple vista, parecía que estuviera crudo. A mí casi me da un pasmo: si había pinchado casi que punto por punto la mezcla antes de sacarla del horno, y el palito salía sin mácula ninguna, ¿dónde había estado el fallo? Fue cuando lo probamos cuando nos dimos cuenta de que no había fallo alguno, no estaba crudo, de ninguna manera. Simplemente, al hornear una mezcla con más de medio kilo de fruta en un molde tan grande, en su interior, la mezcla se había gelificado. Aún así, conservaba textura de bizcocho en el contorno, y era conforme se adentraba, conforme se notaba que se perdía paulatinamente, de tal modo que, aunque con textura más parecida al pudding en el corazón del giant cupcake, no perdía su esencia, textura y sabor de bizcocho, en conjunto. Tiene un intenso sabor a fruta que, combinado con esa extraordinaria textura, lo hace digno de un banquete para reyes.

Antes de irme, me gustaría invitaros a que miréis los blogs de las compañeras de reto que participan este mes, para contemplar sus pink lady cupcakes: Carmen, Bárbara, Adela, Ruth, Maleka, Isabel, Tamara y Bea. También aprovecho para nombrar "retadora" del 7º Reto "One for All" a Maleka.

Hoy me ha quedado una entrada larguísima, hay que ver cuantísimo me enrollo, jejejejeje. Espero que estéis pasando un estupendísimo verano. Yo sigo en el apartamento, así que no os molestéis si no entro en vuestros blogs a comentaros, leeros os sigo leyendo pero no doy más de mí. Y aunque mi ritmo de publicación seguirá siendo bajo, como mi amiga Elisa y yo hemos acordado quedar más veces a lo largo de este tiempo para cocinar, espero poder compartir esas recetas con vosotr@s. ¡¡Besitos múltiples a tod@SSS!!

lunes, 4 de julio de 2011

¡¡Feliz cumpleaños, triprincesas!!


Fue el 28 de Enero de 2009 cuando un pipitest me confirmó lo que sospechaba desde hacía días: estaba en estado de buena esperanza. Mi marido y yo deseábamos con todas nuestras fuerzas ser padres, así que acogimos el positivo con una ilusión inmensa.

La primera ecografía me la hicieron estando embarazada de 6 semanas justas. Apenas se vio nada en la pantalla, un pequeño "garbanzo", pero el ginecólogo me insistió en que, viendo los resultados de mi análisis de sangre, no era fiable lo que se veía, puesto que el índice de la hormona del embarazo era altísimo. Una semana más tarde, acudí al servicio de urgencias del hospital por dolor agudo abdominal, y me hicieron una segunda ecografía, en la que se apreciaron dos embriones. No obstante, cuando salí de allí y me fui a casa de mis padres a darles la buena nueva, al enseñarle a mi madre la foto de la ecografía, ella me dijo:-"Aquí se ven tres embriones". Pero yo, como el médico había dicho que eran dos, y que la tercera mancha sospechosa de la ecografía era la placenta, hice caso omiso de aquel comentario de mi madre, que resultó tener más razón que una santa. En la 9ª semana de embarazo, en una ecografía de control rutinario de embarazo, cuando la ginecóloga terminaba de hacerme la ecografía, mi madre le preguntó por una mancha que se movía en la parte superior de la imagen... -"Un momento"- dijo la médico, y yo temí que algo no fuera bien. Miré a mi marido y su cara era un fiel reflejo de la mía, se había asustado. Y finalmente, miré a mi madre, y cuando la vi llorar y musitar:-"Yo lo dije, yo dije que eran tres...", supe qué era lo que pasaba exactamente.

Si bien al principio sufrimos un shock (¡¡íbamos a ser padres... de tres bebés de golpe!!), enseguida nos ilusionamos con la idea. Lo dijimos a toda la familia y amigos enseguida, muchos pensaron que les estábamos tomando el pelo, pero en general, todos se alegraron mucho y se volcaron con nosotros.

Salvo las náuseas y la acidez de estómago, tuve un embarazo idílico, sin excesivas molestias, todo marchaba sobre ruedas y yo me sentía, ante todo, feliz de que me hubiera tocado a mí ser trimami. En la semana 17 de embarazo, una ecografía confirmaba que eran tres niñas, tres princesas. En un foro de mamis múltiples donde comencé a participar en mi embarazo, las bautizaron como "las triprincesas", y hasta hoy, familia y amigos cuando hablamos de ellas así les llamamos. A los pocos días de confirmarnos su sexo, ya les pusimos nombre: Elisa, Isabel y Elena; aún no teníamos claro a quien de ellas le pondríamos cada cual, decidimos dejarlo para más adelante. Teníamos mucho tiempo... eso creíamos. El destino nos tenía reservados otros planes.

En la madrugada del 17 de Junio de 2009, estando embarazada de 25 semanas, me desperté de madrugada mojándome, y con un dolor inmenso en el pubis. Encendí la luz de mi dormitorio y grité, horrorizada, al ver que lo que me resbalaba por las piernas era sangre pura. Mi marido rápidamente llamó al 112 y no tardó en venir la ambulancia a por mí y trasladarme de urgencia al Hospital La Fe, donde me llevaban el embarazo. Allí la ginecóloga de guardia me confirmó que estaba de parto, totalmente dilatada (yo no entendía nada: ¡¡si no sentía ni un dolor ni medio!!), y, junto con otra compañera del servicio Materno-Infantil, deliberó si merecía la pena intentar pararme el parto o si me metían directamente al paritorio, pero claro, eran muy pocas semanas de gestación, y naciendo en aquel momento las niñas tenían pocas posibilidades de sobrevivir, y, en caso de hacerlo, lo harían con grandes secuelas y dificultades. Así que decidieron intentar pararme el parto con medicación (a tiempo de meterme al paritorio, siempre estaban). Tras cuatro horas monitorizada y siendo medicada por vía intravenosa, y por vía sublingual y oral, lo lograron.

Me dejaron ingresada haciendo reposo absoluto, con prohibición de levantarme de la cama para absolutamente nada; me dejaron claro que ya no saldría del hospital sin haber tenido a las triprincesas. Los médicos fueron muy tajantes conmigo y mi familia, y nos explicaron que, dado que tenía el cuello del útero totalmente borrado, y las pocas semanas de gestación en las que me hallaba, probablemente mi gestación acabaría en pocos días, y mis hijas morirían, puesto que no estaban lo suficientemente desarrolladas como para sobrevivir.

Fueron días durísimos, de miedo, de incertidumbre, de DOLOR, en mayúsculas, sí. Todos nuestros familiares y amigos se volcaron con nosotros y nos brindaron sus ánimos, sus oraciones, sus energías positivas... Todo. Nunca les podremos agradecer todo cuanto hicieron por nosotros.

Contra todo pronóstico, pasó una semana. Y otra. El parto estaba completamente parado, yo seguía haciendo el reposo según lo prescrito, y, aunque aún era pronto para que pasase el peligro, nosotros seguíamos creyendo que un milagro era posible para las triprincesas, aunque los médicos, en su deber y afán de mantenernos al corriente de las dificultades que podían surgir, nos repetían, día tras día, que no debíamos hacernos ilusiones.

En la madrugada del 4 de Julio de 2009, tal día como hoy hace dos años, estando embarazada de 27 semanas y 5 días, me desperté de madrugada nuevamente mojada. Le pedí a mi prima, que estaba cuidándome esa noche, que encendiera la luz, y de nuevo contemplé horrorizada que estaba teniendo una hemorragia, similar a la de 18 días antes. Llamamos a la enfermera, que vino y, al comprobar lo que estaba pasando, decidió llamar a un celador para que me bajase a Urgencias.

Al llegar allí, me exploró una matrona y me dijo que ya tenía asomando una cabeza, así que era necesario hacerme una cesárea de urgencia. La ginecóloga pasó a verme y me dijo cómo se iba a proceder, le pregunté si en esa semana de gestación mis hijas ya podían ser viables, y me dijo que era demasiado pronto, y que no me podía dar ninguna garantía de que fueran a vivir.

Las auxiliares y enfermeras me prepararon rápidamente para entrar a quirófano. Yo pedí que llamaran al sacerdote del hospital para que viniera a darme la Unción de Enfermos, por si finalmente les pasaba lo peor a mis hijas. Mis padres y mi marido llegaron raúdos y veloces al hospital, pocos minutos antes de que yo entrara a quirófano.

Entré asustada al paritorio, con dudas sobre si iba a dar a luz a mis triprincesas o me las iban a extirpar, porque nos habían puesto todo tan negro... El anestesista y la ginecóloga me dijeron que, por ser una cesárea de urgencia y por temor a lo que pudiera pasar a las niñas, era preferible ponerme anestesia general. Me dormí suplicando entre gritos, desesperada, que salvaran a mis hijas.

Me desperté invadida por una amarga sensación de derrota. Pensé:-"Todo ha acabado". Aún estaba en quirófano, y me quedé inmóvil, mirando al techo, sin decir nada, sin capacidad siquiera para suplicar al Cielo una vez más. Fue el anestesista quien vio que me había despertado y me dijo:-"¡Hey! ¡Si ya estás despierta! ¿Qué pasa, no piensas preguntar por tus hijas?". -"No me atrevo"- respondí. -"Han nacido con buenos Apgar. Están estables, y, sobretodo, muy vivas". El corazón me dio un vuelco. La sensación de derrota se convirtió nuevamente en esperanza. Entonces, como una madre cualquiera al parir, comencé a preguntar sus pesos, cómo se encontraban, dónde estaban... Y salí del quirófano inmensamente alegre. Una enfermera me pidió que le diera sus nombres, y se los asignamos en orden de elección del mismo, según el orden de nacimiento: Elisa, la primera, nacida a las 5:43 am, con 940 gramos de peso; Isabel, la segunda, nacida a las 5.44 am, con 930 gramos de peso; y Elena, la tercera, nacida a las 5:45 am, con 1´010 Kgs de peso.

Conforme nacieron se las llevaron a la UCI de neonatos. Precisaban respiración asistida, así como transfusiones y otra serie de tratamientos, todo derivado de su prematuridad. Yo pude verlas por primera vez 48 horas más tarde de su nacimiento, puesto que había perdido mucha sangre previo a la cesárea y durante ella, y estuve dos días muy convaleciente, sin poderme siquiera sostener sentada.

Elisa y Elena estuvieron dos meses ingresadas en neonatos, uno de ellos en la UCI y otro en boxes. Tuvieron alguna que otra dificultad, pero la superaron sin problemas. En Septiembre de 2009 la médico les daba el alta y nos las llevábamos a casa.

Isabel necesitó un mes más de hospitalización, dos meses los pasó en la UCI por severos problemas respiratorios y el tercero en boxes. El 1 de Octubre de 2009 al fin pudo venir a vivir con nosotros a casa.

Hoy hace dos años de su nacimiento, de la noche más angustiosa de mi vida... y a la par, del mejor día de mi existencia, sin lugar a dudas. Nunca podré agradecer lo suficiente a Dios que hiciera posible lo que para la medicina era imposible. A día de hoy tengo tres hijas sanas y felices, que ya hablan un montón, corren, saltan... los médicos dicen que se han igualado con éxito en peso, altura y desarrollo a cualquier niño de su edad nacido a término.

Son niñas risueñas, sociables, cariñosas... se hacen querer, quienes las conocen lo saben. Huelga decir que yo quiero a mis triprincesas más que a nada ni a nadie en este mundo, ¿verdad?

Aunque su cumple es hoy, el sábado hicimos una fiesta con la familia y los amigos para celebrarlo. Este año parece que se enteran un poco más de qué va el asunto, estaban entusiasmadas viendo tanta gente en casa, jugaron mucho, hicieron muchas gracias... ¡¡se las veía tan contentas!!

Hubiera sido delito que una madre aficionada a la cocina como la suya no les hubiera hecho una tarta, así que, condicionada por el factor tiempo y por la cantidad de faena que tenía entre el trabajo y la preparación de su fiesta, les hice la tarta-tren que veis en la foto de arriba. Los bizcochos son pasteles de chocolate de Hacendado. Las ruedas las hice con Filipinos y Mikados, y tanto la locomotora como los vagones los decoré con nubes, ositos de gominola y Lacasitos. Lo hice fijándome en diversos modelos que encontré en Internet, así como poniéndole toda mi imaginación y mi cariño. ¿Os gusta cómo quedó? A mis triprincesas les encantó, se quedaron tan anonadadas que no fueron capaces de soplar las velitas, y luego comenzaron a coger los lacasitos y los ositos y a repartirlos entre los invitados... se nos caía la baba con ellas, jejejejeje.

Hoy no os cuelgo receta, pues. Os cuelgo con orgullo y embriagada por la emoción, la historia de mis hijas, las tres niñas más valientes y luchadoras (desde antes de nacer incluso) que jamás he conocido: mis triprincesas. Desde aquí les deseo un feliz cumpleaños, y como todos los días, les agradezco que, contra todo pronóstico, se quedaran con nosotros. ¡¡Os quiero, hijas mías!!